Cuando pensamos en viaje paradisíaco regularmente nos
imaginamos una playa virgen, rodeados de mar y vegetación y con el agradable
ambiente del trópico. Sin embargo, no todo es sol y arena. También hay lugares
muy alejados de la costa que nos permiten disfrutar de una experiencia
maravillosa.
Uno de estos lugares es el pueblo de Cuetzalan, en el
estado de Puebla, ubicado a 170 kilómetros de la capital de ese estado.
Se trata de un pequeño pueblo ubicado en medio de la
sierra norte de Puebla, con calles empedradas, edificios pintados de blanco y
en donde abundan las calles con escaleras.
Es común que el pueblo amanezca cubierto por una densa
capa de neblina, lo que convierte a este lugar en algo realmente mágico.
Al transcurrir el día y a medida que sale el sol, la
neblina se dispersa y poco a poco es sustituida por un penetrante olor a café. Y
es en la región se siembra uno de los cafés de mayor calidad de México.
Pero si disfrutar de la magia del pueblo no fue
suficiente, puedes ir a recorrer las grutas, todas ellas realmente
impresionantes y las cuales puedes visitar acompañado por un guía local que
cobra tarifas muy accesibles.
También estás las cascadas, como la Atepatahua, la cual está ubicada junto a una laguna de aguas
cristalinas de dos metros de profundidad. O la conocida como Las Brisas, misma
que tiene una caída de 17 metros de altura y cuenta con un balneario natural.
No podríamos dejar de mencionar la cascada Velo de Novia, ubicada en la Junta Auxiliar de San Andrés Tzicuilan.
Además de ser una de las cascadas más hermosas del mundo, hay una parte en
donde se forma una pequeña laguna en la cual se puede nadar.
En fin. Cuetzalan es una excelente opción para vacacionar
cerca de la capital de la República, si decidiste descansar por esta vez del
sol y la arena.

